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El Inicio Del Curso Lectivo: Una Oportunidad Para Nuestros Niños Y Niñas Y Sus Familias

Por no comprender bien a estas edades  los  conceptos de tiempo y porque no se sienten seguros en lugares y con personas desconocidas, es posible que algunos lloren o no quieran quedarse;  si el adulto les trasmite confianza y calma,  será más fácil asimilar la situación.  
Es muy importante que el responsable de  ir a buscarlos al centro educativo no se atrase, pues al salir y no encontrar a nadie conocido, puede crear una sensación muy fuerte de miedo.  En estos días requieren una dosis adicional de atención, afecto, contacto físico y diálogo, para superar sus preocupaciones o temores.   
Las personas adultas que los acompañan también necesitan sentirse tranquilas, debido  a que a  veces son los propios adultos, quienes por sus propias ansiedades, les trasmiten miedo a los niños y las niñas preescolares.   
Motivarlos a aprender,  compartir sus nuevas habilidades en el hogar,  preguntarle por los compañeros o compañeras,  respetando los momentos apropiados para hacerlo,  contribuye a que poco a poco se entusiasmen en asistir y participar al jardín infantil.
También es importante recordar que los niños y las niñas preescolares siempre deben ir acompañadas al centro educativo,  además tomar las medidas de seguridad apropiadas para evitar accidentes de todo tipo, de manera que la experiencia sea positiva y constructiva para cada uno de ellos y ellas.
Por otra parte, la escuela es un espacio de aprendizaje y de socialización para los niños y las niñas.  Representa el contexto en que ellos y ellas son expuestos a nuevos conocimientos, y ojalá oportunidades para explorar, analizar y construir nuevos conceptos.  También les ofrece a ellos y ellas momentos de aprendizaje sobre cómo relacionarse,  negociar,  evitar o enfrentar conflictos,  hacer amigos y compañeros.  Todas estas vivencias son muy importantes en su desarrollo.
Ir a la escuela puede ser una experiencia positiva si el niño o la niña se siente segura y a gusto,  si no es golpeada o maltratada de palabra, si se siente aceptada y que forma parte del grupo al que pertenece.   Es constructiva cuando el personal docente es capaz de conducir el grupo hacia el aprendizaje  y marca las reglas y consecuencias en forma apropiada.   Para aprender debe haber seguridad, afecto, disposición y motivación, tanto en el centro educativo como en el hogar.  
Aprender es un proceso que requiere que haya bienestar físico,  es decir la persona menor de edad ha dormido y descansado suficiente; se ha alimentado apropiadamente y mantiene una condición de salud que le permite hacerle frente al proceso educativo.   Para aprender, se requiere motivación, poner atención,  pensar y analizar la información adquirida;  no solamente memorizar lo que está en los libros.  La tarea del personal docente es mediar en ese desarrollo de nuevos conocimientos y aprendizajes de todo tipo,  apoyado en el proceso por las familias.
Cuando existe entusiasmo por parte del estudiante, el proceso es más fácil y placentero para todos y todas, incluidos los adultos involucrados.  Cuando hay desmotivación y aburrimiento, se dan múltiples problemas que luego se convierten en situaciones cada vez más difíciles de manejar.  Es un derecho de toda persona el acceso a la educación integral y de calidad.  Todos los involucrados necesitan apostar por esto, si queremos que los niños y las niñas disfruten su infancia y al mismo tiempo vayan avanzando en su desarrollo físico, cognitivo, lingüístico y socio-emocional hacia convertirse en adolescentes dispuestos a afirmar su identidad y autoestima en forma positiva y constructiva.
Es imperativo recordarles a las familias que lo más importante no son las calificaciones, aunque éstas representan la forma de “pasar”.  En el contexto del mundo actual, tener una actitud positiva hacia aprender constituye la principal herramienta para hacerle frente a los desafíos que encontrarán los niños y niñas el día de mañana en sus estudios y trabajos.   Gritarles, pegarles o humillarles por sus tareas o notas no contribuye a nada en este proceso.  Más bien desmotiva pues anula a la persona y su  proceso de aprender,  convirtiéndose el ir a la escuela o hacer las tareas en una pesadilla.  Darles tiempo, atención y afecto contribuirá a mejorar las relaciones y a hacerlos sentirse mejor.
En la escuela se siembran las bases para los procesos educativos  posteriores.  Si durante este período se presentan muchas  experiencias negativas,  llega a creer que no puede, que no tiene capacidad para aprender, o que aprender no vale la pena, por lo que luego no querrá continuar al colegio. Cuando ya están más grandes se requerirá un esfuerzo mayor para convencerlos de la enorme importancia que tiene en su vida el continuar sus estudios, por eso es tan necesario que la escuela sea una buena experiencia para cada estudiante.
También es importante subrayar que, al igual que quienes están en la etapa preescolar, siempre  vayan acompañados a la escuela,  especialmente los de grados inferiores.  Buscar una alternativa como un vecino o vecina que se turne para llevarlos es una posibilidad para garantizar el derecho del niño o la niña a un desarrollo integral sano y seguro.  
El PANI invita a las familias y al personal docente  a que este año 2016 se convierta en una experiencia positiva, motivadora y constructiva para todos y todas, en la cual tanto las personas menores como mayores de edad  sientan  que aprenden y que avanzan en su desarrollo, como integrantes de su propia familia, de un centro educativo y de una comunidad. 

Dra. Ana Teresa León Sáenz
Presidenta Ejecutiva
Patronato Nacional de la Infancia

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