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Niños, Niñas, Adolescentes Y Armas De Fuego

El fatal suceso reciente que ocasionó la muerte de una persona adolescente por parte de un niño pequeño que accionó un arma de fuego, nos exige reflexionar sobre las medidas que como adultos responsables y como sociedad, desarrollamos para proteger a las personas menores de edad, de peligros como este y de muchos otros que les acechan.
En materia de armas de fuego, que hoy nos llena de luto, es importante recordar que los niños, niñas y adolescentes están expuestos a escenas en cine, televisión e incluso en las propias comunidades, en las cuales la manipulación de armas se visualiza como algo sencillo, divertido o inocuo. La presencia de un arma en una casa, es un objeto muy atractivo y de gran tentación para los niños, niñas y adolescentes. Ellos buscarán la oportunidad de explorar este fascinante objeto, manipularlo y jugar con él, tal como lo ven en las películas. Niños y niñas mayorcitas y personas adolescentes incluso, podrían utilizar este objeto con intencionalidades distintas al juego.

 

La Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP), informa que de 1993 a 1997, en los Estados Unidos 1409 personas menores de edad cometieron suicidio con armas de fuego que sus padres habían adquirido según ellos, con fines de protegerse y las tenían en sus casas.
Esta Academia informa además que la probabilidad de que un niño, niña o adolescente mate a un miembro de su propia familia o una persona dentro de la casa con una arma de fuego propiedad de su familia, es 22 veces mayor, a la probabilidad de que esta sea usada por adultos como defensa contra un extraño.
Con lo anterior, hacemos un llamado de alerta a padres, madres y personas adultas en general para que se abstengan en la medida de las posibilidades de guardar armas en sus casas y se cercioren de que cuando sus hijos o hijas visitan otras casas, no estén expuestas a ese peligro, así como redoblar las medidas de seguridad universalmente reconocidas y recomendadas para evitar este tipo de accidentes (no tener armas cargadas, limpiarlas en lugares seguros, no dejarlas al alcance de personas menores de edad y explicarles el riesgo que implica el manejo inadecuado de las armas de fuego).
Que esta irreparable pérdida humana y el consecuente trauma de este niño, sea un llamado de atención a padres, madres y adultos en general, para que se refuercen en hogares, escuelas, comunidades y sociedad en general, las medidas necesarias para visualizar a priori los peligros potenciales y proteger integralmente a nuestros niños, niñas y adolescentes.

 

La Oficina Local del PANI en Buenos Aires dará atención psicológica al niño, atención integral psicosocial y legal a la familia (valorando si hay otros elementos de negligencia) y seguimiento al proceso judicial. Al igual acompañamiento a la familia de la adolescente que perdió la vida.
Los padres tienen la responsabilidad de velar por el desarrollo físico y mental sano de sus hijos menores de edad, además están obligados a vigilarlos, disciplinarlos, cuidarlos, alimentarlos y orientarlos; cuando los padres no cumplen a cabalidad con sus responsabilidades, ellos pueden ser denunciados y ser objetos de sanciones administrativas y judiciales, pudiendo inclusive ser condenados a penas de prisión según la gravedad del caso.

 

Cualquier consulta a la línea gratuita 1147 (lunes a viernes, 7:00 a.m. a 10:00 p.m.)

 

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